
El presupuesto es, muchas veces, el primer documento serio que recibes de una empresa. Dice mucho sobre cómo trabaja. Un presupuesto claro no busca impresionar con un precio bajo, sino explicar con precisión qué se va a hacer.
Partidas desglosadas
Cada capítulo de la obra debería aparecer por separado: demoliciones, instalaciones, albañilería, carpintería, acabados. Un único importe global sin desglose dificulta comparar y entender qué estás pagando.
Materiales y calidades
El presupuesto debería indicar qué materiales y calidades se han considerado. No es lo mismo un mismo trabajo con un acabado estándar que con uno superior: conviene que esté escrito.
Plazos y fases
Un calendario realista, con fases, ayuda a organizar la obra y a saber qué esperar en cada momento. Los plazos imposibles suelen terminar incumpliéndose.
Qué no está incluido
Tan importante como lo incluido es lo excluido. Un buen presupuesto deja claras las exclusiones para que no haya malentendidos más adelante.
En Dolmen preparamos presupuestos detallados precisamente para que puedas decidir con toda la información sobre la mesa.
